La conserva de guayaba o pasta de guayaba que más se consumía en Canarias cuando yo era pequeña era La Conchita procedente de Cuba. Venía en unas cajas de madera con tapa deslizante que tenía miles de usos, el más extendido era servir como estuche para guardar los lápices del colegio. No se en que momento la empresa local Tirma empezó a distribuir su propia marca, también muy buena, que competía con ella, pero la cubana nunca dejó de importarse. Aún hoy puede adquirirse aquí en Canarias. Por eso, la referencia para ver si ha quedado bien nuestra conserva es ir comprobando cuánto se parece a La Conchita.
Hace unos meses unos amigos de Santa Lucía de Tirajana nos regalaron unas guayabas de su huerta e inmediatamente pensamos en la conserva. En esta ocasión al estar mezcladas las guayabas blancas y rojas la mezcla resultante tiene un color más claro que si se usaran sólo guayabas oscuras, de todas formas el sabor es idéntico. Para devolver el regalo a los amigos que nos regalaron la fruta, optamos por esta presentación utilizando un molde de silicona con semiesferas decoradas con una flor en una parte de nuestra conserva. Cuando la preparación se vuelca en un molde de silicona la conserva adopta la forma sin ningún problema y se desmolda con mucha facilidad.
Esta receta se hizo con Thermomix, que para este tipo de preparaciones es una gran ayuda, pero igualmente se puede hacer por el sistema tradicional removiendo continuamente la mezcla en el fuego. Evidentemente más entretenida. Yo utilizo la receta que viene en el libro base para hacer conserva de membrillo, disminuyendo la cantidad de azúcar y adaptando sólo la velocidad y tiempo de triturado porque la guayaba es más blandita que el membrillo.
Ingredientes:
800gr de Guayabas peladas y sin pepitas,cortadas en cuartos.500 gr de azúcar1 limón sin piel ni parte blanca ni pepitasPreparación:
Ponemos en el vaso el limón, las guayabas bien limpias y el azúcar.
Programamos “vaso cerrado” y pulsamos el botón turbo 1 o 2 veces y programamos 30 minutos, 100º a velocidad 4 con el cubilete puesto porque salpica. (El tiempo de coción es orientativo porque depende de la cantidad de fruta, su madurez, etc.)
Cuando empiece a espesar (tienes que estar pendiente), dejará de salpicar, así que puedes retirar el cubilete y poner el cestillo para que vaya evaporando. A medida que se vaya haciendo tendrás que ir subiendo la velocidad para que se mueva toda la mezcla.
La conserva estará hecho cuando veamos que está espesa, teniendo en cuenta que espesará aún más al enfriar. Cuando esté acabada pasar inmediatamente a una fuente, molde o lo que queramos. Adoptará la forma del molde donde se haga.
Y así quedó preparada para regalo. Mi intención era hacer otros postres con la conserva, pero entre que se repartieron las floritas a la familia y que mi marido es el monstruo de la conserva pues se acabó antes de hacer nada con ella.
¡Hasta la próxima! sigan disfrutando del verano
Que delicia, nunca lo he probado así, me encanta la guayaba y así tiene que ser deliciosa. Un saludo
ResponderEliminarQué bueno Esther, con lo que me gusta la conserva de guayaba y si es casera, ni te cuento.
ResponderEliminarEstupenda receta.
Un abrazo.
Es un molde muy bonito y tiene que estar buenísimo
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