miércoles, 25 de marzo de 2015

PANNA COTTA CON CHOCOLATE Y FRUTOS ROJOS


Esta receta es facilita y muy lucida, así que a menos que tengas el colesterol por las nubes no hay excusa para no hacerla. Al principio pensar en solo nata cocida me parecía que tenía que estar bien soso y aburrido, pero si los italianos llevan siglos haciéndola por todo el mundo y con tanto éxito, algo bueno tenía que tener, así que me lancé a hacerla, de todos modos me apeteció enriquecerla con frutos rojos y chocolate

INGREDIENTES PARA 6 RACIONES GRANDITAS

600 ml. de nata (apartamos un par de cucharadas para mezclar con el chocolate)
60 gramos de azúcar (opcional un sobrecito de azúcar avainillada)
 3 hojas de gelatina.


Frutos rojos congelados
1 cucharada grande colma de azúcar
Chocolate  negro 

ELABORACIÓN

Poner la nata al fuego y sin que llegue a hervir dejar cocer durante unos 10 minutos. ¡Ojito! tiene que cocer, no vale calentar y fuera. Apartar del fuego añadir el azúcar.  Revuelve. Mientras ponemos  las hojas de gelatina en remojo, en agua fría, para que se hidraten.

Cuando rompa a hervir incorpora las hojas de gelatina bien escurridas, mezcla bien para que se disuelva y retira del fuego. Ya podemos verterla en nuestros moldes. Dejar enfriar y poner en la nevera no solo hasta que cuaje, sino hasta que estén bien frías.

Con frutas rojas (fresas o frambuesas o mezcla de frutos del bosque) y la cucharada de azúcar hacemos una salsita poniendola al fuego hasta que hierva y removiendo continuamente para que no se pegue.
El chocolate solo tenemos que fundirlo con las cucharadas  de nata que habíamos apartado, removiendo hasta que quede homogéneo. También lo podemos fundir al microondas.

Pero si no te quieres complicar tanto haz como Cecilia y Victor, que la primera vez y única vez que quisieron impresionarme cocinando, nos la pusieron de postre, acompañada por un buen chorretón de Nutella caliente, y estaba escandalosamente buena. Es  mas…tengo que confesar que la receta me la dieron ellos.




miércoles, 18 de marzo de 2015

TARTA ASUNCIÓN

PARA CARMEN
Tengo una hermana que no es muy amante de los dulces en general, pero ¡oh contradicción!, le encanta el merengue. La Tarta Asunción es una receta "muy merengada" original de la pastelería López Echeto de la Isla de Tenerife. Es como un milhojas de merengue con sabor a canela y en mi casa la conocemos desde hace unos cuantos años, nos la presentó nuestra amiga Elisa (jajaja). Cada vez que teníamos oportunidad de ir a la "Isla de enfrente" como llamamos cariñosamente a Tenerife desde Gran Canaria,  la comprábamos, o la encargábamos a quien venía de allí. Incluso hubo una época que la empresa abrió una sucursal en Las Palmas que disfrutamos muchísimo. Lamentablemente la han cerrado. 
Esta es por tanto la tarta favorita de mi hermana y cuando me rondaba por la cabeza hacerla, busqué en Internet a ver si encontraba la receta. La única entrada relacionada que vi fue la del blog  "Los postres del domingo", que recomiendo sinceramente. Cuando leí que decía que era la única tarta que le gustaba a su hermana me sentí identificada. y aunque no seguí su receta paso a paso porque yo el hojaldre lo compré ya hecho, e hice merengue italiano en vez de merengue suizo, me sirvió de inspiración y para conocer ese entrañable blog. 

Ingredientes:
3 paquetes de hojaldre (usé del Lidl) Te sobrarán recortes que puedes usar para otras recetas. Yo hice hojaldritos con cabello de ángel, algunos de los cuales sirvieron para la decoración.
Canela en polvo

Almendra laminada
Azúcar glas

Para el merengue italiano:
400 gramos de azúcar
1 vaso de agua
4 claras

Preparación:
Empezamos preparando el merengue italiano, para ello ponemos en el bol de la batidora, amasadora, o lo que vayas a usar, las claras y las batimos a velocidad media. Mientras tanto (es bueno tener una batidora que no requiera mantenerla con la mano), ponemos en un cazo 300 gramos de azúcar (reservar 100), y el vaso de agua,  sin remover dejamos que el agua y el azúcar lleguen al punto de bola-medio, o 120º si dispones de termómetro. El truco para comprobar el punto del almíbar es meter una espumadera y soplar por los agujeros con cuidado, cuando salgan pompas como las de jabón, ya estará listo. No perdemos de vista mientras tanto las claras, y cuando estén medio montadas le añadimos los 100 gramos de azúcar que habíamos reservado en forma de lluvia, despacio. Una vez que el almíbar alcance su punto, lo vamos añadiendo al bol de las claras, sin detener la máquina en forma de hilo, poco a poco, hasta finalizarla toda, aumentamos la velocidad y dejamos batiendo 10 o 12 minutos más. Hasta que al tocar el bol esté casi frío.

Precalentamos el horno a 200 grados calor arriba y abajo. Cortamos tres círculos de hojaldre del tamaño que deseemos dar a nuestra tarta. Colocamos un papel de horno en la bandeja del horno y nuestro hojaldre encima, cubrimos con otro papel de horno y otra bandeja de horno encima para que no crezca. Horneamos 20 o 25 minutos. Yo pude hacer los discos de dos en dos, pero tuve que repetir la operación para el tercero. Cuando falten 5 minutos podemos quitar la bandeja superior y espolvorear con un poco de azúcar glas para que se dore. Reservamos los discos hasta que se enfríen.

En una sartén sin aceite o en una bandeja de horno ponemos las almendras laminadas a  tostar con mucho cuidado para que no se quemen. Cuando ya estén tostadas y hayan enfriado las pasamos a una picadora, junto con unas cucharadas de azúcar glas y unas cucharaditas de canela molida y le damos unos segundos para que se triture la almendra pero que no quede polvo y a la vez se mezcle con el resto de los ingredientes. También podemos añadir a esta picada trozos del propio hojaldre que hayan sobrado, horneados por supuesto.

Para montar la tarta que debe hacerse en el plato definitivo porque es muy dificil moverla despues, vamos colocando un disco de hojaldre y una capa generosa de meregue, espolvoreamos con la mezcla de almendra y canela y repetimos la operación. Cuando hayamos colocado los tres discos cubrimos de merengue toda la tarta. Y, para finalizar, en la original se cubre totalmente con la mezcla de almendra molida y canela. 

Como me sobró tanta mezcla crujiente la repartí por todo el plato, ya que es el toque diferenciador de la receta y está buenísimo. En mi caso sólo dejé un espacio de merengue sin cubrir en la parte superior para colocar los adornos de hojaldre que pretendieron ser unos molinillos y una rosa y que destacaran sobre el blanco, así como un cartel de felicitación hecho de mazapán.

 Y así quedó con el cartel puesto.

Así que, gigantesca milhoja de merengue, ummmm...
¡Hasta la próxima!
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